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jueves, 9 de agosto de 2018

Fuerte inquietud en el peronismo por la confesión de Abal Medina

El ex jefe de gabinete confesó que recibió dinero de Baratta para la 
campaña de 2013 y ubicó el escándalo en las puertas del despacho 
presidencial.
Fuerte inquietud en el peronismo por la confesión de Abal Medina
LPOHace 36 minutos
 La confesión de Juan Manuel Abal Medina es una de las más impac
tantes que puedan encontrarse en la política reciente. El ex jefe de 
Gabinete reconoció al juez Claudio Bonadio que recibió dinero negro
 de empresarios para financiar la campaña del Frente para la Victoria
 en 2013, de las manos de Roberto Baratta.
"Quien lo recolectaba era Roberto Baratta, ex coordinador del
 Ministerio de Planificación Federal de la Nación", dijo Abal Medina,
 luego de reconocer que se trataba de fondos no declarados. 
Se trata de una declaración de alcance inimaginable porque cierra el 
circuito de las coimas y lo ubica en las puertas del despacho
 presidencial. En ese momento el único funcionario por encima de
 Abal Medina era Cristina Kirchner, que lo había designado jefe de la
 campaña electoral.
Al confirmar que era Baratta el encargado de acercar el dinero en
 efectivo, Abal Medina llevó la trazabilidad de las coimas hasta el
 Sillón de Rivadavia. En el juzgado de Bonadío ya tenían confesio
nes y otras pruebas que ratificaban que Baratta cobró las coimas
 de los empresarios. Pero al juez le faltaba conectar esa red de
 manera directa con la ex presidenta. Abal Medina le resolvió es
problema.
El ex jefe de Gabinete está imputado como partícipe necesario de la 
asociación ilícita en la que se movieron más de 200 millones de
dólares en sobornos para la política, según la Justicia. Bonadío y el
 fiscal Carlos Stornelli llegaron a Abal Medina a través de las notacio
nes de los cuadernos del ex chofer Oscar Centeno.
En estos escritos aparece mencionado en el circuito de recaudación
 ilegal el ex jefe de Gabinete y su secretario privado de entonces, 
Martín Larraburu. En una jugada muy calculada, el juez ordenó prime
ro la detención de Larraburu, quien fuentes al tanto de la causa
 confirmaron que no goza de un pasar económico importante y hasta
 hace poco seguía trabajando en el Senado, como único medio de vida.
Larraburu fue sometido a interrogatorios bastante hostiles y su 
precaria situación emocional se convirtió así en el canal para llegar
 a Abal Medina, que siempre fue el objetivo del juez para alcanzar a
 Cristina.
 En el despacho de Bonadío consideran al ex senador como el jefe
 de Gabinete más frágil de la era cristinista. En vista de lo que declaró
 este jueves, el diagnóstico no parece erróneo.
La confesión de Abal no sólo impacta de lleno en el kirchnerismo
 sino en otras figuras del peronismo que jugaron en la campaña de
 2013, como Daniel Scioli y Daniel Filmus. 

Como era previsible, el ex senador nacional quedó en libertad luego 
de declarar en Comodoro Py: "Siempre entendí que dichos aportes
 de privados eran voluntarios y de ninguna manera exigidos bajo 
coerción", intentó justificarse.
Fuentes con acceso a la causa afirmaron a LPO que el secretario 
del ex jefe de Gabinete tendría en su posesión un pendrive con
 información sobre la distribución de esos aportes ilegales entre
 las distintas campañas del kirchnerismo de ese año.
En el peronismo confirmaron que hay mucho temor entre quienes
 participaron de aquella campaña porque las declaraciones del ex
 jefe de Gabinete abren nuevas líneas de investigación de alcance
 impredecible.
"Abal Medina fue normbrado en la Coneau por decreto de Macri"
, intentaron desviar la atención desde La Cámpora, ante una
 consulta de LPO. Pero el desconcierto y el impacto de su confe
sión eran indisimulables.
"A la gente le importa que la economía está por explotar", fue otra 
de las respuesas ensayas de apuro.



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