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domingo, 1 de febrero de 2015

Listas unificadas con la UCR y sumar a Sanz, los pasos que siguen a la foto de Macri y Carrió

Por Ignacio Fidanza El acuerdo está avanzado y se plantearía en la Convención Nacional de la UCR. Excluiría a Massa.
La foto de Mauricio Macri y Lilita Carrió fue apenas el primer paso de un movimiento más amplio que tiene como objetivo final la consagración de una alianza electoral entre la UCR y el PRO.
Las conversaciones, según afirmaron a LPO fuentes al tanto de las negociacio
nes, están muy avanzadas. La idea central es conformar listas unificadas para
las candidaturas a diputados y senadores nacionales. Se trata de consagran en
 una boleta el tan mentando “acuerdo parlamentario” que necesitaría un gobier
no radical-macrista para alcanzar masa crítica en el Congreso.
El senador y presidente del radicalismo, Ernesto Sanz, es quien lidera esta estra
tegia y lleva adelante las negociaciones con el macrismo. 
El movimiento de la foto compartida con Carrió era necesario para naturalizar
 un acuerdo que incluye a la líder de la Coalición Cívica, quien hasta ahora ven
ía proclamando la necesidad de acordar con el PRO, pero resistiéndose a dar el
paso que consagra la imagen que hoy se distribuyó a los medios.
La idea que gana más consenso en el radicalismo y sobre la que se está trabajan
do es llevar a la Convención Nacional que se reunirá en Marzo en Gualeguaychú,
 como propuesta de estrategia para las elecciones presidenciales, una alianza con
el PRO que excluya a Sergio Massa y que dirima la fórmula presidencial en las
primarias.
La exclusión de Massa y el cierre con Macri son decisiones políticas en sentido
estricto, no influenciadas por simpatías personales. La conducción del radicalis
mo cree que deben consolidar un espacio no peronista. "Si vamos atrás de Ma
ssa desaparecemos", confiaron a LPO. 
Más allá de lo formal, el boceto concreto sobre el que se trabaja es reducir la com
petencia a la boleta presidencial en la que Macri podría enfrentar la fórmula
Sanz-Carrió que enfrente a Macri; mientras el resto de los cargos se consen
suan, en base a un reconocimiento implícito de la UCR como socio mayoritario. 
Es probable que si este diseño se consagra, las presiones -que no cesaron- sobre
 Gabriela Michetti para que acompaña a Macri como candidata a vicepresidente
 se intesifiquen, ya que quedaría descartada la fórmula Macri-Sanz.
Como sea, el líder del PRO ya dio sobradas muestras de su predisposición a acep
tar al radicalismo como socio mayoritario en los distritos. En Mendoza apoyó la
 fórmula puramente radical de Alfredo Cornejo y Laura Montero para la goberna
ción y en la capital provincial donde venía de salir segundo, hizo el sacrificio may
úsculo y directamente bajó su lista para aumentar las cances de la UCR de rete
ner el gobierno municipal.
Lo mismo acaba de definir en Córdoba, donde como reveló LPO, mantuvo una
reunión secreta con el intendente Ramón Mestre y aceptó que la UCR lidere tan
to la boleta a la gobernación como la de la capital provincial.
Este acuerdo, si se consagra en la Convención Nacional no es gratuito ni pacífico.
 Hay importantes dirigentes como Gerardo Morales y en menor medida el tucu
mano José Cano, que prefieren cerrar una alianza con Massa.
En la cúpula de la UCR ya descuentan que seguro Morales y tal vez Cano, enca
becen una ruptura, pero no dramatizan. “Nadie va a salir a pegarles”, reconocie
ron a LPO.
Es que bien mirado, el desplazamiento de Cano y Morales, si contribuye a que
ambos ganan las gobernaciones de Jujuy y Tucumán, sigue siendo funcional al
objetivo de fondo del radicalismo: Entregar la posibilidad de pelear la Presiden
cia a cambio de reconstruirse como la segunda fuerza ex extensión nacional,
con un importante núcleo de gobernaciones, intendentes y legisladores naciona
les.
En ese marco la salida de Gustavo Posse del massimo y la foto que compartió
 con Sanz en Pinamar no es un detalle menor. Posse ya tiene garantizada la can
didatura a gobernador bonaerense, como anticipó LPO, si se consolida el acuer
do del PRO y el radicalismo.
En definitiva, un radicalismo fuerte no es una mala noticia en la búsqueda de ree
quilibrar un sistema político que quedó muy descompensado luego de la crisis
del 2001, permitiendo que surgiera como actor dominante un peronismo con am
biciones hegemónicas cuyos efectos más lamentables hoy se observan en toda su
 magnitud.

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