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jueves, 9 de agosto de 2012

Votar a los 16



El Gobierno nacional ve que 2013 puede ser un año de castigo en las elecciones legislativas. Previendo esta situación, se encuentra en plena tarea de construcción política, para evitar una derrota en las urnas
(*) Por Mario Baudry

El Gobierno nacional ve que 2013 puede ser un año de castigo en las elecciones legislativas. Previendo esta situación, se encuentra en plena tarea de construcción política, para evitar una derrota en las urnas.

Una tarea titánica, si las hay, que implica cambios en muchos frentes. Una tarea que sólo puede hacer el peronismo, hoy único partido que sabe adaptarse a las circunstancias sociales sin perder sus convicciones de gobierno.

Hemos visto sin mucho asombro, como en la provincia de Mendoza, que a nivel nacional el senador Aníbal Fernández presentó un proyecto para modificar la edad en la que se comienzan a tener todos los derechos civiles plenos; a partir de los 16 años de edad, en lugar de los 18 años que establece el Código Electoral.

En un principio, y en un análisis simplista, diríamos que el proyecto no va a tener inconvenientes en su votación, y podría ser fácilmente aprobado, pero deberían analizarse las distintas cuestiones colaterales que conllevan en la vida real modificar la edad de votación.

Como argumentos a favor han salido varias páginas en internet que rezan: “Pueden tener licencia de caza y hasta hacer testamento. Trabajan y pagan impuestos. Son responsables civiles, penales, laborales y de su salud. ¿Se puede admitir que paguen impuestos pero no se los considere maduros para decidir quién gestiona estos capitales?

Estos jóvenes son adultos y, por ello, cargan con las responsabilidades de éstos; por lo que no se les puede exigir deberes sin darles todos los derechos”. Un argumento válido, si se quiere, pero no suficiente.

Algunos indican que si una persona a los 16 años ya tendría derechos civiles plenos, también debería ser penalmente responsable plena, tener permiso de conducir, no tener que recibir derechos alimentarios de sus padres; o sea, ser mayor de edad a los 16 años. También puede ser una postura válida.

Pero el motivo básico por el que se quiere cambiar la edad de votación no es la preocupación que sienten por los menores de edad, ni la preocupación de que cargan con muchas obligaciones y ningún derecho; el tema es más simple. Conforme las encuestas, la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, tiene una amplia aceptación entre los jóvenes, sobre todo en la camada de 15, 16 y 17 años de edad. Jóvenes que no conocen otra cosa que no sea el kirchnerismo; es entendible que así sea, a los demás políticos los conocen sólo por el relato oficial.

En el Gobierno creen que bajando la edad de votación seguramente podrán lograr que los jóvenes voten en su gran mayoría a los candidatos del kirchnerismo y tratar de emparejar la debacle que se avecina en la elección legislativa en los votantes mayores de 30 años; las encuestas no le dan mal al Gobierno, pero podría perder nuevamente la mayoría en el Congreso.

Con este cambio se incorporarían 1.500.000 de votantes al padrón general, que potencialmente podrían votar mayormente al kirchnerismo. Pero nada indica hoy que sea así, todo va a depender de la situación económica imperante en el país al momento de los comicios; Argentina siempre ha sido un país que ha votado con el bolsillo.

Si a la situación económica se le suma la posibilidad de que Scioli vaya por su cuenta, distanciado del kirchnerismo, como todo lo indica, la realidad en las urnas podría ser catastrófica. Por ello, desde el Gobierno, las usinas de pensamiento están funcionando a full, buscando alternativas que contengan el impacto negativo de una posible derrota electoral; bajar la edad de votación es una de ellas.

Solamente dentro del movimiento peronista se generan estos debates, y tienen la capacidad de lograr lo que se proponen: el peronismo es, y seguirá siendo, un partido del poder. Muchos referentes que están cercanos al Gobierno, y son aliados estratégicos, kirchneristas casi puros, hoy están hablando a escondidas con el mandatario bonaerense. No quieren quedarse afuera del próximo gobierno. No saben si Scioli va a llegar, pero, por las dudas, coquetean con él. Muchos no creen que la edad de votación pueda cambiar la realidad económica, pero reconocen que sumar esa masa de votantes puede ayudar. 

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