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martes, 26 de marzo de 2019

Regreso al mar: así salvaron a dos tortugas cabezonas atrapadas en redes de pesca


Ambas fueron rescatadas de
 las redes por un pescador artesanal de San Clemente del 
Tuyú y rehabilitadas por la Fundación Mundo Marino. Una de
 ellas, además de recuperarse de un grave cuadro infeccioso,
 defecó nylon.
Con la colaboración de Roberto Ubieta y Alejo Vera, dos pesca
dores artesanales de San Clemente del Tuyú, dos tortugas 
cabezonas (Caretta caretta) tuvieron una segunda oportunidad 
al regresar al mar esta semana. Hace varios años que Ubieta y
 Vera colaboran voluntariamente con la Fundación Mundo Marino,
 rescatando las tortugas marinas que quedan, accidentalmente,
 atrapadas en sus redes de pesca. Capacitados en brindar prime
ros auxilios a estos reptiles marinos por el trabajo de concienti
zación que realiza la organización san clementina, en lo que va 
del año ambos rescataron 16 tortugas, entre cabezonas y verdes 
(Chelonia mydas). Lamentablemente,10 de ellas, durante el proceso
 de rehabilitación defecaron distintos tipos de plástico.
En el caso de las dos tortugas cabezonas que fueron reinsertadas
 durante la mañana del jueves 21 de marzo, una de ellas presentó 
una importante infección en sus fosas nasales al momento de ser 
asistida. Sus vías respiratorias altas estaban totalmente obstruidas
 por un absceso. “A través de radiografías y de rinoscopias pudimos 
determinar que el foco infeccioso estaba concentrado en las fosas
 nasales, ya que nuestra preocupación era que también se haya 
expandido a los pulmones”, explica Hiram Toro, coordinador opera
tivo del equipo veterinario del Parque Educativo Mundo Marino. A 
su vez agrega: “Además de suministrar antibiótico intramuscular,
 tuvimos que realizar seis sesiones breves, distribuidas en el tiempo,
 y de no más de 10 minutos, para limpiar y extraer pus de sus fosas 
nasales. La brevedad de las sesiones se debió a generar el menor
 stress posible al animal en pos de conservar y mantener su bienestar”.
Esta tortuga ingresó a la Fundación Mundo Marino el 7 de enero del 
presente año, por lo que su proceso de rehabilitación llevó más de 
dos meses. “Si no se realizaba ese procedimiento, difícilmente esa 
tortuga hubiera sobrevivido. Por un lado, por el riesgo de que la infec
ción se generalice y se vuelva sistémica. Por otro, porque un animal 
en esas condiciones es menos competitivo frente al resto para buscar
 alimento y desplazarse”, sintetiza Toro. En el caso de la otra tortuga
 cabezona que se reinsertó, simplemente se la estudió para corroborar 
que no tuviera síntomas de ahogamiento por el enmalle en redes. Su 
rehabilitación duró pocas semanas.
En cuanto al estado de conservación, la tortuga cabezona se encuen
tra “vulnerable” según la Unión Internacional para la Conservación de
 la Naturaleza (UICN), mientras que el de la tortuga verde es de “en 
peligro de extinción”.
La amenaza del plástico
En lo que va de año, diez tortugas rehabilitadas defecaron plástico
 durante su proceso de rehabilitación. Si bien las dietas de cada una 
de las especies difiere, esto sucede porque ellas confunden su
 alimento natural (medusas y fauna gelatinosa) con distintos tipos
 de plásticos que se encuentran en el mar. Una realidad que también
 encuentra sus causas en los censos de basura en playa que hace
 tres años viene realizando Mundo Marino en conjunto con otras 
organizaciones. Según la última edición de ese censo, el 82 por
 ciento de la basura registrada durante 2018 estuvo compuesta por
 plástico.
“El plástico en las tortugas desencadena una serie de consecuen
cias fisiológicas negativas que pueden llevarlas a la muerte. La acu
mulación de ese material en su tracto intestinal afecta su capacidad
 de buceo y de inmersión por la gran cantidad de gas que genera”,
 explica Karina Álvarez, bióloga y responsable de Conservación de
 la Fundación Mundo Marino. A su vez agrega: “Al ser animales ecto
térmicos, eso implica que su temperatura corporal depende del entor
no, por lo que necesitan migrar en búsqueda de temperaturas más
 aptas. Ellas suelen estar en nuestras costas entre primavera y princi
pios de otoño cuando inician la migración hacia aguas más cálidas 
de Brasil. Si están afectadas por el plástico, muy probablemente no 
puedan realizar esa ruta migratoria”.
Monitoreo satelital
A partir de la investigación que realiza desde 2004 el Programa Regio
nal de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas de Argentina
 (PRICTMA), del cual forman parte la Fundación Mundo Marino, el Insti
tuto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC) y el Instituto Nacio
nal de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), entre otras institu
ciones, se pudo comprobar a través del monitoreo satelital de estos
 reptiles, que el estuario del Río de La Plata es área de alimentación de
 tres especies de tortugas marinas: Verde, Cabezona y Laúd (Dermo
chelys coriacea). Esa zona de alimentación coincide también, según 
la investigación, con áreas elegidas por las flotas pesqueras, lo cual
 aumenta las probabilidades de la pesca incidental de estos reptiles
 marinos.

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