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domingo, 28 de julio de 2019

Liberales en Hacienda y keynesianos en Producción, el doble comando económico del equipo de Alberto

Los heterodoxos estarían encargados de dinamizar la economía y 
los más conservadores, de negociar más aire financiero con el FMI
 y los acreedores.
Liberales en Hacienda y keynesianos en Producción, el doble comando económico del equipo de Alberto


Mientras el foco de la campaña de Alberto Fernández se centra en 
criticar el lineamiento económico de Macri, el precandidato del Frente 
de Todos sigue sin hacer propuestas concretas y se niega a designar
 a un vocero oficial que dé definiciones de cómo hará crecer la econo
mía si llega a la presidencia. De hecho, las visiones de sus principales
 referentes son muy disímiles, cuando no contrapuestas y, según 
pudo saber LPO, esta va a ser la naturaleza de su organigrama de 
política económica: un lineamiento bifronte con el ala liberal que 
encarna Guillermo Nielsen en el ministerio de Hacienda y una línea 
más bien heterodoxa para Producción con el objetivo de dinamizar 
la economía y frenar el cierre de pymes.
A puertas cerradas, el acuerdo entre Cristina y Alberto incluyó el despla
zamiento de La Cámpora y la heterodoxia de tres ministerios clave en los
 que iría la gente del candidato presidencial: Hacienda, Cancillería e
 Interior. De esta forma, encontrarían una síntesis entre políticas econó
micas, a la vez que se evitaría un doble volante que genere inconsisten
cias: las decisiones de transferencia a las provincias, de gasto y de pago
 de deuda serían más conservadoras; y, de llegar a una renegociación 
con capitales privados, el interlocutor lo encarnaría una persona más 
cercana al libre mercado.
Por el contrario, en Producción se buscaría mayor presencia estatal, más intervencionismo a la Keynes. Para esta cartera podría ir Matías Kulfas,
 economista de la confianza de Alberto y abiertamente crítico de la política
 industrial de Cristina Kirchner; o bien alguien de Axel Kicillof, como
 aseguraron a LPO en el entorno del ex ministro.
En este sentido, una fuente cercana a la ex presidenta señaló directa
mente a Emmanuel Álvarez Agis porque "es de la confianza tanto de 
Cristina como de Alberto ", aunque aclaran que todavía falta para hablar 
de la cuestión de los nombres para cada ministerio.  
Agis, en este punto, aventaja a Kulfas porque tiene la confianza de los 
dos integrantes de la fórmula electoral. Es que, si bien Kulfas tiene en 
su equipo en el grupo Callao a economistas que llevan años trabajando
 en temas de industria como Fernando Peirano, la ex presidenta no 
quedó conforme con él por su paso en el Banco Nación; y su nombre 
no gusta en los mercados por haber sido mano derecha de Mercedes 
Marcó del Pont cuando se puso el cepo.
De cualquier forma, se corre el riesgo de una política esquizoide donde 
uno proponga créditos a tasas bajas para el fomento industrial y otro
 postule la necesidad de tasas de interés elevadas para crear un merca
do local en el que fondearse. En medio de esta tensión quedaría el Ban
co Central, no solo para determinar la política monetaria en materia de
 tasas de interés, sino en términos de cotización del dólar y
 competitividad espuria de la economía.
Por lo pronto, Guido Sandleris -pese a haber sido compañero de lista de
 Kicillof en sus años de política universitaria- no cuenta ni con sus pli
egos refrendados por el Senado ni con la simpatía de Alberto Fernández 
y, por lo tanto, su salida del Banco Central se da por descontada entre
 los heterodoxos. Así, la política monetaria del Frente de Todos se
 convierte en la gran incógnita. Porque mientras aseguran que "cepo 
no", el precandidato presidencial ya señaló que habrá que tomar medi
das para frenar la fuga de divisas y limitar el ingreso de capitales golon
drina.
Argentina ya tuvo la experiencia cercana de la balcanización del Minis
terio de Economía que implementó Macri y que generó una 
inconsistencia macroeconómica entre las políticas de Finanzas, 
Hacienda, Energía y del Banco Central que terminó en una crisis cam
biaria; y que dificultó la respuesta coordinada del equipo económico.
En este sentido, una fuente al tanto de la forma de convivencia entre
 liberales y heterodoxos, reveló a LPO que es condición necesaria
 "que La Cámpora se vaya a La Plata con Kicillof" para que Guillermo
 Nielsen ocupe Hacienda y se ocupe del difícil equilibrio entre déficit
 fiscal y el costo y el tipo de financiamiento.
Por ende, el resto de las carteras podrían ser tan heterodoxas como 
quisieran, pero Nielsen retendría la facultad de pisarles las partidas a
 los demás ministerios, de ser necesario, y forzarlos a ser más austeros
 de lo que les gustaría. Así, podría mostrarles a los acreedores exter
nos que hay voluntad de pago, pero imposibilidad fáctica de cumplir
 con el cronograma de vencimientos con el FMI y tal vez, con los
 privados.
En este esquema, los más "duros" quedarían al frente de las decisio
nes políticas y las negociaciones con el FMI y los heterodoxos con 
alma más intervencionista se encargarían de la parte operativa.
El único consenso hasta el momento entre los referentes económicos
 de Alberto Fernández es que por el lado del ajuste del gasto público
 van a acelerar todos los problemas: va a seguir estancada la economía,
 va caer la recaudación y van a alejarse del equilibrio fiscal, lo que le
 generaría más presión al dólar; y en medio, van a agravarse la inflación
 y el desempleo.
En este sentido, Álvarez Agis ya enunció que el nuevo acuerdo con
 el FMI debe parecerse más al primer Stand-By en cuanto le permita
 a la economía volver a crecer y postergue el inicio del cronograma 
de pago de vencimientos unos tres años. 

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