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viernes, 2 de agosto de 2019

Abuelos y amas de casa, los votos que persigue Alberto para asegurar las primarias

Reformuló su discurso para captar electorados más hostiles. La pelea
 con Vidal y la esperanza de llegar a 30 puntos en Córdoba.
Abuelos y amas de casa, los votos que persigue Alberto para asegurar las primarias


Alberto Fernández está más disciplinado. Sin dejar de ser "genuino", 
como se define, los candidatos y asesores que hace unas semanas 
le exigían ordenar su campaña pueden conocer cómo serán sus días
, sus declaraciones y, sobre todo, sus objetivos para ser el más
 votado en las primarias presidenciales del 11 de agosto.
Las encuestas que le llegan lo colocan entre 7 y 10 puntos arriba, 
con repuntes en zonas hostiles como Córdoba, donde se conforma
 con perder 50 a 30; Santa Fe, con números muy favorables en Ro
sario; y Entre Ríos, donde de a poco empiezan a notarse los oficios
 del gobernador Gustavo Bordet, uno de los primeros en escu
charlo hablar del peronismo unido, hace más de un año. "Si su
bimos en esos lugares, Macri no puede descontarlo", confían en 
su entorno. 

Pero los big data que empezaron a circular por el bunker de calle
 México detectaron algunos segmentos flojos, en los que necesita 
crecer para ganar sin sobresaltos. Así como en Juntos por el Cam
bio apuntan a jóvenes y  celestes, con mucha menos tecnología a 
disposición, en Todos tienen en la mira a jubilados y amas de casa,
 sobre todo de clase media baja. 
El principal escollo son los "adultos mayores", como se llama a los 
ancianos cuando se aplica la corrección política. Entre ellos Mauri
cio Macri prevalece en los sondeos y logra penetrar con un mensa
je por televisión, Facebook y grupos de Whatsapp, incluso en los 
sectores socioeconómicos más bajos de esta franja etaria, castiga
dos por la recesión. 
Tanto es así, que en estos días el presidente y su compañero de 
fórmula Miguel Pichetto lanzaron una campaña para pedir que los
 mayores de 70 años vayan a votar en las primarias, aunque no es
tán obligados y ni siquiera hay una interna para motivarlos. Sin su 
ayuda, el oficialismo no puede ganar. 
Alberto decidió hablar de las leliq y las jubilacio
nes para olvidar la comparación con Venezuela 
que había hecho Cristina. "Lo que digamos será
 polémico, pero tenemos que elegir la polémica",
 justifican en su equipo. 
En las elecciones generales de 2015 se sumaron 2 millones de votan
tes que no habían participado de las primarias, muchos de ellos 
abuelos que empujaron a Macri para llegar a un ballotage como fa
vorito.
Obediente, Alberto decidió el domingo hablarle a los abuelos y, de
 paso, sacar de agenda la poco feliz comparación de Venezuela y 
Argentina que Cristina Kirchner había ensayado el día anterior, en
 Mendoza, durante la presentación de su libro "Sinceramente".
En televisión, el candidato presidencial dijo que financiaría los medi
camentos de los jubilados con los intereses que se pagan de las
 Leliq, títulos que el Banco Central le vende al resto de las entidades
 financieras con el propósito de reducir el circulante de pesos, bajar
 la presión contra el dólar y combatir la inflación. 
En el Gobierno hicieron fila para explicar que su ecuación financiera 
fue fantasiosa, porque si las Leliq desaparecieran no se agregaría 
más dinero en el Tesoro, a menos que al presidente del Banco Cen
tral se le ocurriera emitir plata sin límite y enviársela al secretario de
 Hacienda. Ajenos a esos tecnicismos, en el bunker albertista y en el
 Instituto Patria festejaron a dúo, convencidos de haberlos hecho 
morder el anzuelo. 
"Cada cosa que digamos será polémica y nuestro desafío es elegir 
qué polémica nos conviene. Hablar de economía y de jubilados con
 problemas para pagar medicamentos nos sirvió. Logramos instalar
 un tema por primera vez. Y no tienen cómo explicar que  la inflación 
no baja nunca", celebraban. 
Desde sus oficinas de Avenida Libertador, al mando de Diego Bossio,
 Sergio Massa se sumó a la estrategia: el martes fue a un centro de
 jubilados de Ituzaingó y se explayó sobre el millonario negocio de
 los laboratorios en el mundo y en Argentina, donde sus CEOs suelen 
pisar seguido los despachos oficiales.  
Las amas de casa de clase media baja son otro grupo complicado para
 Alberto, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, donde Axel Kici
llof las necesita para despegarse y no termina de persuadirlas. En el
 Patria, su comando de campaña, aún identifican un corte Cristina-
Vidal, menor al de hace un mes pero con chances de que sea decisivo
 en un duelo tan parejo y sin ballotage, como el bonaerense. 

En la Casa Rosada consideran a Vidal una experta en llegar a ho
gares humildes que desprecian a Macri, tanto que tuvo la misión 
de couchear a dirigentes de otras provincias. "Hablale del narco
tráfico, de la seguridad de sus hijos. Nunca de política", entrenó a
 una candidata a gobernadora, que perdió. 
En privado, Cristina le reconoce esa virtud y las encuestas encar
gadas por Todos ratifican que el único tema que le recriminan los
 bonaerense sin involucrar a Macri es no haber cerrado la paritaria 
docente el año pasado, resolverla por decreto y con aumentos que
 muchos maestros aún no saben cómo calcular cuando cobran sus
 sueldos.  Focus group en mano, ante las cámaras de televisión ella
 misma reconoce esa fallida negociación como un error. 
Para seducir a las madres vidalistas, el kirchnerismo espera más 
ayuda de Verónica Magario, compañera de fórmula de Kicillof, pero
 recién estos días salió a pelear mano a mano, en los medios y en la
 calle.   
Otro segmento en la mira, aunque más impreciso, son los votantes
 de Cambiemos castigados por la crisis pero sin haber "caído del
 mapa", por cuestiones diversas como herencias generosas o so
breocupación. "Son antikirchneristas, y sólo los podemos sumar 
como voto vergüenza", explican. 
En sus chats, los Fernández coincidieron en que en la semana de
 campaña que resta, antes de la foto con gobernadores e intendentes
 en Rosario, deberán hablar de economía real. 
"Vamos recordar que las tarifas subirán después de las elecciones. 
Que van a pagar los mismos valores de luz y gas en diciembre", se es
cuchó en el bunker de San Telmo, donde ya no hay tanta tensión ten
sión por el desorden como hace unas semanas. 
"Costó adaptarnos, pero las tres campañas paralelas funcionaron:
 Alberto se hizo sentir en sus recorridas, Cristina mantiene su mística 
en las presentaciones de su libro y Massa funciona cuando se lo llama.
 Los analistas creían que era algo negativo. Pero nos sumó", celebran.
Admiten que el trabajo en redes sociales sigue siendo un punto muy
 flojo, mucho más si se los compara al ultra sofisticado despliegue del
 macrismo, a solo unas cuadras de distancia. 
Minimizan el aislamiento económico e internacional que supo preocu
parles en los primeros días de julio, sobre todo porque algunos
 empresarios empezaron a llamar.
El mundo le sigue dando la espalda y no hay agenda fuera del país 
ni siquiera para después de las primarias. Sólo recibió a los emisa
rios del Fondo Monetario Internacional, para anticiparles que nece
sitará refinanciar los vencimientos para pagar. Necesita que le llevan
 el mensaje a Donald Trump, que no lo atenderá. Al menos que sea 
presidente.

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