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sábado, 28 de septiembre de 2013

El diálogo entre Estados Unidos e Irán abona la posición de Cristina con la Amia


La Presidenta impuso en febrero un acuerdo con Irán por el atentado a la mutual, que fue rechazado por la comunidad judía y a la oposición. Pero el llamado de Obama a Rohani sugiere que, como deslizaban desde el kirchnerismo, la movida era parte de una jugada de distensión mas amplia.
Cristina Kirchner y Héctor Timerman en la reciente reunión de la Asamblea General de la ONU.
Barak Obama causó un cimbronazo en la comunidad internacional al llamar hoy a su par iraní Hassan Rohani, el primer diálogo en 30 años entre dos enemigos acérrimos que protagonizaron una disputa con secuestros, amenazas militares y sanciones económicas.

La noticia no pasó desapercibida en Argentina. Muy por el contrario se convirtió en el principal argumento, y tal vez el más ignorado hasta ahora, del acuerdo que Cristina Kirchner firmó en febrero con el gobierno de Irán para crear una comisión conjunta que investigue lo ocurrido en la voladura de la Amia. Algo que en su momento fue analizado por LPO, cuando arreciaban los comentarista que vaticinaban represalias bíblicas contra la Argentina por parte de la principal potencia del mundo, por haber osado acordar con uno de sus principales enemigos.

La actual ditensión entre Norteamérica e Irán, sugiere que acaso la decisión de Cristina, que no fue bien tomada por la comunidad judía y mucho menos por la oposición, formó parte de un proceso más amplio. Cuando se produjo la discusión parlamentaria la opisición se enfrascó en cuestiones casi de procedimiento penal, subrayando la poca probabilidad de éxito que tendría el interrogatorio en Teherán -supervisado por las autoridades del régimen de los Ayatolas-  de los ocho iraníes investigados por la justicia argentina.

En el apresuramiento por condenar la audaz movida de Cristina, la oposición -salvo honrosas excepciones como la diputada Alcira Argumedo- acaso perdio de vista la consideración de factores de geostrategia, que podrían estar jugándose en el giro de la Presidenta, hasta ese momento una acérrima defensora de la causa Amia.

Es que los presuntos culpables surgieron de un dictámen que el fiscal Alberto Nisman emitió en 2006, pero el gobierno iraní nunca los entregó a la justicia argentina. Fue el pedido que Néstor y Cristina hicieron una y otra vez en cada cumbre de la ONU, con la oferta final de enjuiciarlos en un país neutral.

Años después, cuando se trató el entendimiento con Irán por el atentado a la mutual israelí, aunque el argumento que más se escuchó entre el oficialismo fue el de darse una oportunidad de esclarecer el caso, algunas voces mencionaron que acaso Cristina estaba sacrificando la causa Amia para dar el primer paso de un proceso de distensión con Irán, que acaso la administración de demócrata de Obama quería ensayar.

"Estamos frente a una posibilidad, alentamos este camino, hay un contexto distinto: Estados Unidos y Alemania están abriendo un canal de diálogo con Irán", insistió varias veces Miguel Pichetto durante el debate en Comisión del Senado.

Y hasta mencionó posiciones al respecto de de John Kerry, nuevo secretario de Estado de los Estados Unidos, ex rival de George Bush en las elecciones presidenciales de 2004.

En esa reunión la oposición preguntó porqué Nisman no participó del debate, cuando su investigación había tenido siempre el respaldo de todas las fuerzas políticas. Sólo él podía explicar semejante giro, señalaban.

Pero la voz más concreta fue la de Alcira Argumedo, la socióloga y diputada de Proyecto Sur. Quien se preguntó si la Presidenta no estaría siendo funcional al acercamiento que Estados Unidos, China y Rusia, ya empezaban a jugar en torno a Irán.

La tesis de Argumedo fue clara: Luego de los fiascos de las guerras de Irak y Afganistán, en medio del proceso de urgente y complicado retiro de tropas que está implementando Obama en la región, el gobierno norteamericano se quedaba sin margen político para sumergirse en una nueva guerra con Irán, por más presiones que ejerciera en ese sentido Israel.

Es en ese marco, explicaba la diputada, Estados Unidos estaría intentando encontrarle al desafío nuclear que plantea Irán, una salida negociada. La idea quedó flotando, entre miradas escépticas y condescendientes.

En las últimas semanas los hechos parecieron darle la razón a Argumedo. Las potencias volvieron a cruzarse las caras, en una secuencia que obligó a reformular el escenario internacional, o al menos a mirarlo con mayor atención.

Obama amenazó con invadir Siria por la presunta utilización de armas químicas del régimen de los Assad, pero Rusia y China salieron en defensa del país de medio oriente. Y cuando parecía que todo estallaba por los aires, el presidente de Estados Unidos fue a la cumbre del G-20 a San Petesburgo y acordó con su par ruso Bladimir Putin suspender cualquier ataque y pedirle a Siria que permitiera inspecciones de su arsenal químico, como paso previo a sud estrucción. Cristina Kirchner fue testigo del llamativo acuerdo, celebrado en una fastuoso palacio zarista.

Apenas zanjado ese entendimiento, se puso sobre el tapete la cuestión de Irán y de nuevo, en un paso de baile que por meomentos pareció previamente acordado, Obama y Putín, lograron abrir la posibilidad de un diálogo con el hasta ese entonces hermético régimen de los Ayatolas.

Después llegó la cumbre de la ONU de esta semana, donde Cristina le pidió al presidente de Irán una definición sobre el memorándum por la causa Amia, que su país nunca terminó de avalar, al menos públicamente. Fue acaso una manera de explicitar el aporte realizado al actual clima de distensión y exigir en consecuencia, algún efecto tangible para mostrar en la Argentina.

Ante los ojos de Obama, recordó que en toda América sólo Estados Unidos y Argentina sufrieron atentados terroristas, una forma de dejar en claro que las estrategias de uno y otro no podían ser tan disímiles.

Ayer fue la impactante foto de Kerry negociando con su par iraní y hoy, lejos del ánimo bélico de la era Bush que demonizó a Irán y otras naciones de esa región, el presidente Obama revelóó en detalle su comunicación con Rohani. “Los dos discutimos los esfuerzos para alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán”, anunció.

“Le reiteré al presidente Rohani lo que dije en Nueva York (ante la Asamblea General de la ONU): Aunque seguramente habrá importantes obstáculos para avanzar y el éxito no está absolutamente garantizado, creo que podemos llegar a una solución integral", agregó Obama.

Obama dijo ser "consciente de todos los desafíos que se avecinan" y subrayó el hecho de que la conversación de hoy entre ambos supone la primera comunicación directa entre los mandatarios de los dos países desde la crisis de los rehenes de Teherán de 1979, cuando la revolución de loa Ayatolas irrumpía en la escena internacional.

Esa situación, agregó, "pone de relieve la profunda desconfianza" que existe entre Estados Unidos e Irán, pero Obama aseguró confiar en que ahora existe "una base para su resolución". Y destacó la promesa del presidente iraní, quien aseguró esta semana que su país no desarrollará armas nucleares.

"Ambas partes tenemos preocupaciones importantes que tendremos que superar. Pero creo que tenemos la responsabilidad de continuar con la diplomacia y que tenemos una oportunidad única para avanzar con el nuevo liderazgo en Teherán", agregó Obama. 

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