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sábado, 29 de octubre de 2011

El gabinete que se viene Mariotto, Gvirtz, Campos Bilbao: las imposiciones de Cristina en el gobierno de Scioli


Como viene el Gabinete Bonaerense con los enviados por La rosada...

  



Cristina aplaude, y el gobernador recela. Mariotto, Gvirtz y Campos Bilbao, piezas que se mueven sobre el tablero.


Ningún aspirante a la presidencia de la Nación puede alcanzar y permanecer ese sillón sin autonomía política. Lo demostró, por ejemplo, Néstor Kirchner, que llegó a la Rosada catalogado como “el delfín de Duhalde” y con apenas el 22 por ciento de los votos y sólo le bastaron un par de años para independizarse y encabezar su propio movimiento, hoy llamado kirchnerismo.
 Por regla, todos los gobernadores aspiran a la presidencia. Hoy, con el trámite electoral ya finalizado, asoman en ese firmamento el salteño Juan Manuel Urtubey, el cordobés José Manuel De la Sota (quien fundó la corriente más efímera de la historia, el “cordobesismo”), el entrerriano Sergio Urribarri y el chaqueño Jorge Capitanich, entre otros.
 En la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli tiene las mismas intenciones. El mandatario, reelecto por amplio margen, ya piensa en la oferta electoral que hará en 2015. Sin embargo, para concretar con éxito ese paso trascendente en la vida de todo dirigente, la autonomía política no es una condición que pueda dejarse en el camino.
 A la luz de la conformación de su próximo elenco ministerial, la pregunta que cae de maduro es si, hoy, Scioli está en condiciones de ofrecerle autonomía a su electorado. Quizás sea justo aclarar, de todos modos, que la trayectoria pública del ex motonauta siempre estuvo signada por la obediencia absoluta: así fue con su mentor, Carlos Menem, luego con Eduardo Duhalde y, finalmente, con Néstor y Cristina Kirchner. No por nada tiene tanta aceptación en el PJ, siempre receloso de la disidencia.
 Para su segundo mandato -puente directo a la competencia presidencial-, Scioli permitió que Cristina hiciera y deshiciera a su gusto. Primero fue la imposición de su compañero de fórmula, Gabriel Mariotto. Nadie esperaba que el titular de AFSCA desembarcara en la Provincia, cuando todas las fichas del gobernador estaban puestas en Cristina Álvarez Rodríguez o José Pampuro.

No obstante, y fiel a su estilo, Scioli pudo sortear el descrédito ante la aparente “dedocracia” cristinista. Dijo que la decisión fue “consensuada”, y hasta pareció recibir ayuda de Mariotto cuando éste declaró que fue el propio gobernador quien "le ofreció acompañarlo en la fórmula”.
 Mariotto es el portavoz del Gobierno en su batalla con Clarín, en la que el ex motonauta nunca se metió. De hecho, uno de los últimos enojos de Néstor Kirchner con su ex vicepresidente fue por sus evasivas para tomar posición en esa puja. Está claro: no hay puntos en común entre ambos.
 A todo esto, el mandatario sorprendió luego confirmando el único nombre nuevo hasta el momento: el de Silvina Gvirtz en Educación. Una mujer que proviene de la academia, responsable del programa Conectar Igualdad y hermana del productor televisivo Diego Gvirtz, responsable de los cañones de la trinchera oficialista “6,7, 8”, “Duro de Domar” y “TVR”.
 ¿Fue Gvirtz otra imposición de Nación? Aparentemente, la hermana de la cabeza de la productora PPT fue sugerida a Scioli por Mario Oporto, el actual director general de Cultura y Educación que el 10 de diciembre asumirá una banca de diputado nacional.
 Oporto es uno de los ministros más cristinistas. Generó resquemores cuando se mostró con Martín Sabbatella y dejó entrever sus disidencias con las políticas de seguridad de Scioli. Más de una vez estuvo cerca de salir del Gobierno. No sería descabellado suponer que la imposición de Gvirtz haya llegado a través suyo.

 Ahora se suma otra mujer, Carla Campos Bilbao. De línea directa con Cristina, la actual secretaria de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura de la Nación suena para ocupar la cartera homónima de la Provincia, cuyo sillón dejará vacante Ariel Franetovich, que también asumirá una banca de diputado pero en la Legislatura provincial.

 Campos Bilbao es esposa del saliente intendente de Moreno y diputado nacional electo Andrés Arregui, a su vez ahijado político de su antecesor, Mariano West. De hecho, parece que el propio Franetovich señaló que, si de él dependiera, la nombraría en su lugar.

La cuestión es, nuevamente, si el gobernador Scioli decidió por su cuenta o si, muy por el contrario, la Presidenta le asignó a la elegida. Está claro que hay múltiples maneras de imponer algo: a diferencia de Néstor Kirchner, la Presidenta sabe de sutilezas.

La cartera de Asuntos Agrarios es un área sensible para Scioli. En el año 2009, el fallecido ex presidente prácticamente lo obligó a pedirle la renuncia a quien hasta el momento ocupaba ese cargo, Emilio Monzó, hoy convertido en operador y futuro ministro de Mauricio Macri.

 El ex intendente de Carlos Tejedor había sabido ganarse el reconocimiento de los productores agropecuarios, que le valoraban sus recorridas en el territorio y la resolución de algunas demandas puntuales. Eso enfureció a Kirchner, quien no vaciló en hacer tronar el escarmiento, pese a que en una conferencia de prensa posterior dijo “no conocer al ministro”.

En definitiva, las diversas imposiciones que Scioli ha tenido que soportar –sumadas al destrato que el kirchnerismo le prodigó, con la propia Cristina a la cabeza, cuando era vicepresidente- configuran un panorama complejo de cara a la construcción de liderazgo que indefectiblemente deberá encarar si alguna vez quiere cumplir su sueño de ser presidente de la Nación.

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