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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Moreau, el aliado radical de Boudou

El histórico líder de la UCR pulula por los pasillos parlamentarios, donde el heterogéneo oficialismo requerirá de aliados para sancionar leyes. Con Scioli en su último mandato y su partido en llamas, apuesta al vicepresidente, con un pie en La Plata a través del jefe del bloque de diputados. En 2015, el radicalismo intentará renovar retener los organismos de control.
Leopoldo Moreau es desde hace dos décadas una figura reconocida en la política de la provincia de Buenos Aires, aún cuando su partido, la Unión Cívica Radical, no gobierna ese territorio desde 1987.

Como líder opositor, se convirtió en un experto en negociar apoyo parlamentario al Gobierno de turno a cambio de beneficios para las intendencias afines y de asegurarse, vía Gobernación, los espacios de poder reservados para la oposición.

Enemistado con la plana que conduce el partido en la Nación y en la provincia, Moreau no perdió su capacidad de gestión y, sobre todo, su dinámica. Es, todavía, un visitante permanente de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires.

Según confirmaron a LPO, desde esas latitudes ensaya una alianza estratégica con Amado Boudou, quien no descarta apostar a la gobernación provincial en 2015, práctica repetida de cada vicepresidente.

Boudou tiene llegada nada menos que al jefe del bloque de Diputados del Frente para la Victoria, Juan De Jesús, quien tendrá la tarea nada fácil de coordinar una bancada bien variada.

La conforman puñados de randazzistas, sciolistas; kirchneristas de movimientos sociales, de La Cámpora; emisarios de algunos intendentes y resabios de la vieja “diputadora”, denominación que se le daba a una Cámara leal al PJ orgánico pero con lógicas internistas.

De Jesús tendrá otro problema: los 42 diputados no le alcanzan para llegar a la mayoría propia, para la que se necesitan 47, cifra que tampoco obtiene con los dos sabbatellistas (Adrián Grana y Marcelo Saín).

Los aliados que consiga para cada ley son una incógnita. Es que si bien la Cámara tiene una larga historia de acuerdos, todos los pactos llegaron en un sigilo que la nueva oleada K quiere terminar. “Vamos a militar muchas leyes como la ley de medios”, repiten los camporistas cuando le preguntan como será su tarea en el Parlamento platense.

El Pro peronismo, compuesto por 12 diputados divididos entre ex PJ y dirigentes del Pro, se presenta como una carta optima para la Gobernación, pero, en este escenario, pocos querrán quedar pegados a embestidas K de alto impacto.

La UCR, también con 12, podría ser el aliado que el oficialismo necesita para algunas leyes. Moreau mantiene llegada directa al jefe del bloque, Ricardo Jano, presidente del Foro de intendentes durante los 90. También militó en su línea interna Carlos García, ex intendente de Brandsen.

Su influencia llega también a los dos diputados que se presentan leales a Gustavo Posse: Walter Carusso y Aldo Mensi. Del resto hay varios alfonsinistas e independientes.

“Moreau sigue militando como siempre en los pasillos y busca llegada a todos nosotros”, confesó a LPO un diputado radical.

En 2015 tendrá un objetivo que Boudou bien le podría saldar: deben renovar sus cargos los titulares de los organismos de control, que desde hace dos décadas son los mismos radicales ubicados en 1987, cuando el partido perdió el control de la provincia.

Se trata de Eduardo Grinberg, presidente del Tribunal de Cuentas; Ricardo Szelagowski, a cargo de la Fiscalía de Estado; y Amílcar Zufrategui, al frente de la estratégica Tesorería, cargo que ocupa intermitentemente desde hace 40 años y mantiene desde hace 24 años.

Algunos sectores del kirchnerismo tienen en la mira esos cargos, que Scioli no tuvo problemas en dejar en las mismas manos en 2007.

La semana pasada llegó la primera señal de esa guerra fría pero troncal por el control de la provincia: Se conoció un fallo de la Suprema Corte provincial convalidando las sanciones que el Tribunal de Cuentas bonaerense le aplicó en 1994 a concejales del PJ que habían pasado un gasto excesivo en fotocopias.

Aquella medida se leyó como un mensaje a Eduardo Duhalde para no tocar al organismo encargado de aprobar los balances de los municipios. Y uno de los sancionados era el entonces concejal Fernando “Chino” Navarro, ahora diputado provincial con llegada a la Casa Rosada pero también a Scioli.

Moreau también pelea para conseguir los cargos de la minoría en el Consejo de la Magistratura provincial, que en 2007 por primera vez tuvieron representantes de una tercera fuerza.

Sus últimas apariciones públicas en las convenciones radicales fueron para criticar a la actual conducción del partido y reivindicar algunas medidas del Gobierno, según su opinión, similares a las viejas peleas de Raúl Alfonsín, como la ley de medios y la estatización de los fondos previsionales.

Esta batalla discursiva –ámbito donde se siente cómodo, sea cual sea el escenario- ahora se materializará en hechos concretos. Y con un nuevo gobernador del PJ que lo reciba de brazos abiertos a la espera de una Legislatura amena.

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