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jueves, 29 de diciembre de 2011

Moyano arma una red de protección en el peronismo para la pelea con Cristina

Aunque se apartó de las estructuras formales del partido, el jefe de la CGT mantiene un vínculo con referentes que no comulgan a ciegas con la Casa Rosada, como De la Sota, Scioli y Massa. También tejió puentes con el santafesino Jorge Obeid.

Moyano arma una red de protección en el peronismo para la pelea con Cristina
El líder de la CGT, Hugo Moyano.
Hugo Moyano no se retiró del peronismo aunque haya renunciado a los cargos del PJ. Con sigilo, se acerca a gobernantes y dirigentes que se mueven sin pedir permiso a la Casa Rosada, como los gobernadores José Manuel de la Sota (Córdoba) y Daniel Scioli (Buenos Aires), y el intendente de Tigre, Sergio Massa.

Moyano comprendió que el PJ no le alcanza para colar candidaturas y que por eso el camino era armar un propio sello electoral. Y en ese marco, la beligerancia con la que se maneja Cristina Kirchner -que ayer en su aparición en la Casa Rosada volvió a golpear al sindicalismo- le abre el camino a acuerdos con otros peronistas que en la discusión por la sucesión de la Presidenta en el futuro empiecen a tomar distancia del kirchnerismo.

Antes de las duras declaraciones que hizo en el acto de Huracán, donde dejó los matices de lado y le planteó una sumatoria de reclamos al Gobierno, Moyano se vio con De la Sota y con el santafesino Jorge Obeid, ex gobernador y en busca de restablecer el rumbo del PJ provincial.

Según confirmó a LPO una fuente de Santa Fe, el encuentro fue en Córdoba y el anfitrión intentó que pasara desapercibido por estar en busca de un acuerdo con Nación para financiar la deficitaria caja de jubilaciones y pensiones.

“Tenemos 1600 millones de pérdida en 2012 y no hay novedades. Son 90 mil jubilados que no sabemos si cobrarán”, se alarman cerca de De la Sota, quien en un juego de equilibrios estuvo en la Casa Rosada en el anuncio de refinanciación de deuda de las provincias.

La otra provincia central es Buenos Aires y ahí el jefe de la CGT no necesita renovar acuerdos: ya desde el año pasado que transita una luna de miel con Daniel Scioli, quien promocionó como propio a su hijo Juan Moyano para la diputación nacional.

Ahora a ambos los une el destrato de la Casa Rosada, que Scioli sufre a través de Mariotto. El otro bonaerense con buenas migas en la CGT es Sergio Massa, quien forjó una buena relación Moyano de cuando lo recibía como jefe de Gabinete y la mantuvo hasta hoy.

Massa y Scioli son, números en mano, dos de las promesas electorales más fuertes de 2015. Y ninguno se sumó a los ataques a Moyano que surgieron desde el kirchnerismo ortodoxo en solidaridad con la presidenta.

Tampoco intervinieron otros gobernadores con aspiraciones electorales, como es el caso de Jorge Capitanich. El chaqueño acompañó en junio a Moyano en la presentación de la Corriente Sindical Peronista en su provincia, sólo 20 días después de pelearse a los gritos con Máximo Kirchner por la conformación de la lista de diputados nacionales. No sería de extrañar que pronto vuelva a mostrarse por el norte.

Es que en el peronismo siguen esperando una explicación consistente de parte de la Presidenta sobre los motivos que llevaron a la actual guerra fría con el líder de la CGT. Y ante la falta de razones para poner en crisis la alianza de gobernabilidad más importante, prefieren tender puentes por debajo de la mesa con el camionero.

Moyano por su parte suma fuerzas para lo que viene, ya sea una negoaciación bajo presión o el choque frontal.

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