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miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Cuándo la Policía va a encontrar a alguien?


Editorial de NOVA

  



Pasan los años, se suceden hechos de inseguridad y la fuerza policial sigue, como siempre, sin poder dar una respuesta satisfactoria.



Las tragedias se acumulan y la impericia se sucede. La provincia de Buenos Aires va engrosando su horrorosa lista de víctimas fatales. Lo único que no se modifica, tristemente, es la ineptitud  de la Policía Bonaerense en sus rastrillajes. Pasan los años, se suceden hechos de inseguridad que conmocionan a la sociedad y la fuerza policial sigue, como siempre, sin poder dar una respuesta satisfactoria.
El trágico desenlace del caso de Candela Rodríguez es simplemente el último ejemplo de la incapacidad policial. No podemos resignarnos a que, ante cada desaparición, ante cada confuso episodio, sean siempre los propios ciudadanos los que encuentres a los ausentes, cuando ya es demasiado tarde.
Sobran antecedentes en los últimos años. Repasemos. En agosto de 2008, el triple crimen de los empresarios en General Rodríguez conmocionó a la opinión pública. Damián Ferrón, Sebastián Forza y Leopoldo Bina fueron asesinados en el marco de una causa conocida como “La mafia de los medicamentos”. Tras seis días de búsqueda, un camionero halló los cuerpos en un zanjón a metros de la Ruta 24. La Policía fracasó en su pesquisa.
Al año siguiente, en 2009, la Bonaerense quedó nuevamente en evidencia al no poder localizar a la familia Pomar, que desapareció en un viaje en auto desde la localidad de José Mármol a Pergamino. Se tejieron todo tipo de versiones, y las fuerzas policiales señalaron que se habían agotado las instancias de rastrillaje. Sin embargo, tras 24 días de misterio, el 8 de diciembre fueron hallados los cuatro integrantes de la familia, luego de sufrir un accidente de tránsito.
El caso, vale decir, le costó el puesto al ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, que volvió a desempeñarse como fiscal federal. Pese a asegurar que la etapa de búsqueda estaba finalizada, un baqueano encontró a toda la familia muerta al costado de la ruta 31, en un monte con espesa vegetación. Se confirmó que tuvieron un accidente automovilístico, aún cuando la Justicia ya había descartado esa hipótesis.
Durante esos 24 días, la Policía había hecho varios rastrillajes por tierra, con patrulleros, caballos, perros y agntes a pie, por aire, con helicópteros, y por agua, con lanchas. Tras el hallazgo, los familiares de los Pomar acusaron a la Bonaerense de no investigar correctamente, ya que habían hecho rastrillajes por el lugar donde finalmente aparecieron sin resultados satisfactorios.
La bronca de los familiares de los Pomar radicaba en que, momentos después del accidente, algún miembro de la familia podría haber quedado vivo durante algunas horas. La demora en encontrarlos impidió cualquier probabilidad de supervivencia.
Hoy, el asesinato de Candela vuelve a poner en el centro de la polémica a la Policía Bonaerense, cuya pesquisa no logró dar con la nena, asesinada hace aproximadamente 72 horas. La similitud con el caso Pomar ya fue señalada por los investigadores: tanto en en este como en aquel caso, se consignaron rastrillajes que no se hicieron.
Fueron nueve días de búsqueda, de incertidumbre, de campañas de famosos para lograr dar con el paradero de Candela Rodríguez. Terminó encontrándola una mujer que recorría el basural. Y la Policía llegó después. Como siempre.

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